Sobre los cuentos que ganan concursos

gty_books_ll_120706_wgDesde hace unos cuantos años, he venido siguiendo con particular interés la literatura que se está haciendo actualmente en Venezuela y, para ser más específico, aquella que gana concursos de cuentos. Por supuesto, se trata de esos concursos de temática general en donde la corriente principal de la literatura es la que predomina y, salvo contadas excepciones, casi siempre los cuentos que resultan ganadores son de corte realista, intimista, y casi nunca de literatura de género. Ahora bien, después de haber leído muchos de los relatos ganadores y finalistas de tales concursos, por alguna razón comienzo a creer que existe un patrón sobre cuál es la clase de cuento que “gana” concursos. Claro está, el resultado de todo concurso de cuentos depende mucho de los jurados del mismo, y muchas veces tales concursos representan más una medida de cuán afín se sienten los jurados con el relato ganador, que un juicio verdaderamente objetivo sobre la calidad del cuento. Sin embargo, en base a mi humilde y quizás parcializada opinión, y sin desmerecer a aquellos escritores que han resultado ganadores, a veces me da la impresión de que, para ganar un concurso de cuentos, hace falta que un relato contenga al menos una o varias de las siguientes cualidades:

  • Un lenguaje rebuscado, rimbombante, denso y enciclopédico, que demuestre el amplísimo e intelectualísimo vocabulario de su autor.
  • Un lenguaje extremadamente localista y lleno de jergas, que demuestre la amplísima y dura experiencia de calle de su autor.
  • Una combinación de lenguaje rebuscado y jergas, que demuestre cuán talentoso es el autor para combinar estilos tan opuestos.
  • Al menos dos metáforas ingeniosas y poéticas en cada párrafo.
  • Al menos dos o tres referencias a escritores, filósofos o poetas clásicos, que demuestren que el autor ha leído mucho.
  • Extensos párrafos filosóficos e introspectivos.
  • Ausencia de diálogos.
  • Personajes sufridos, que se odian a sí mismos y al mundo.
  • Temática que gire casi siempre alrededor del amor y la relaciones personales.
  • Ambientaciones, escenarios y personajes pesimistas, que enfatizan todo lo malo de nuestra sociedad o país: la violencia, la delincuencia, la corrupción, la descomposición moral, la depresión.
  • Historias que apunten al estilo y los gustos (literarios, morales, políticos, filosóficos, religiosos) de los jueces.
  • Historias que demuestran un elevadísimo talento y calidad literaria pero que, en el fondo, no cuentan nada.

Soy consciente de que tal vez exagero un poco en mi opinión y, por supuesto, esta no aplica a todo el trabajo y el talento de quienes han tenido la oportunidad de ganar uno o más de nuestros concursos locales, pero, de nuevo, no por ello dejo de creer que existe cierta tendencia a considerar como literatura “digna de ganar concursos”, a aquella que de algún modo u otro incorpore parte de los elementos que he mencionado.

¿Será que, entre quienes se jactan de su conocimiento, imaginación, y capacidades creativas, existen en realidad serios casos de homogeneidad mental?

Aunque, probablemente ellos pensarán lo mismo de mi punto de vista. Después de todo, yo soy el que está encasillado en la literatura de género, ¿no es cierto?

 

 

 

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5 Responses to Sobre los cuentos que ganan concursos

  1. A ver, todas las características que describe tu artículo son, en esencia, los rasgos de la buena literatura. Si los cuentos son despojados de lenguaje, de introspección, de contexto social, de amor, de humanidad y de todo lo que aquí enumeras, pues no queda nada.

    Creo que partes de una visión terrible y fuera de lugar: pretendes que la literatura sea validada por razones extra-literarias, algo así como la fuerza moral de lo que haces y no del cómo lo haces. Me explico para darme a entender…

    Yo leía el pasado domingo el buen reportaje que hicieron en la Revista Dominical sobre la ciencia ficción, y había algo que no me cuadraba de las cosas que allí declarabas, es algo que siempre te escucho decir, en cada entrevista o intervención pública donde participas: la eterna letanía de que tu trabajo no es apreciado porque trabajas la ciencia ficción; que si pobrecitos los autores de ciencia ficción que nadie los quiere en Venezuela; que qué asco que la única literatura que se aprecia en el país es la realista o histórica… Esto es, en parte, cierto. No discuto, sobre todo porque yo lo he dicho bastante, que hay mucha literatura de mierda que es encumbrada en ciertos círculos más por su temática que por su calidad. Pero de ninguna forma creo que la respuesta a eso sea solicitar que se encumbre otro tipo de literatura sólo porque es de temática distinta, sin tomar en cuenta la calidad de la misma. Eso es hacer lo mismo que se critica, pero del lado contrario. Y lo digo porque esta especie de dogma que aquí expones es penoso y apunta en esa dirección.

    Es decir, ¿de qué hablamos aquí? ¿De buena literatura o de literatura de género? Porque en caso de ser lo primero, entonces te equivocas. La literatura o es buena o no lo es. Hay una literatura clásica que es excelente, y hay una literatura innovadora que es una real mierda; hay literatura de género que es asquerosamente mala, y literatura conservadora y tradicional que es magistral.

    Te lo pongo así: yo este año soy jurado de un concurso de cuentos, digamos que al momento de decidir tengo un dilema entre un buen cuento que narra la historia de un niño echándose peos y un pésimo cuento que narra la historia de una niña con Sida que muere luego de ser violada. ¿Cuál gana? Para mí, de forma indiscutible, gana el primero. Porque yo no valido la obra de un autor en base a criterios extra-literarios, como el compromiso social de ese autor o lo profunda que sea la temática que trata, lo hago basándome estrictamente en la calidad del mismo, y si hay alguna valoración sobre la temática es aquella que imbrica la forma con el fondo. Sí, el sida y el abuso sexual son realidades horribles que debemos combatir como ciudadanos, pero como lector no pretendo aplaudirte una mamarrachada sólo porque le metiste un montón de problemas sociales, así me vengas con el cuento del arte “comprometido” o “necesario”, eso es una plaga que solo sirve para que autores mediocres validen su arte poniéndose del lado de “las causas justas” y demás tochadas. Del mismo modo, es absurdo que tú pretendas que sólo por el hecho de que un autor trate una temática poco trabajada en el país y se salga de los lugares comunes, ya se merezca aplausos. No hay ninguna fuerza moral que exculpe a un pésimo escritor, sólo porque “oh my god, escribe cosas diferentes”. Eso sería una suerte de sectarismo de género. Tan deleznable es el autor que cree que por escribir novelas históricas “que son una contundente metáfora sobre nuestro fracaso como nación” merece irse a un olimpo de escritores consagrados y “comprometidos con leer al país”, como el autor que cree que por estar trabajando literatura de género merece que se le reconozca como un gran rompedor o innovador, aún cuando su literatura sea pésima.

    De lo que se trata es simplemente de hacer buena literatura, cada autor determina el género que quiere trabajar, el tono de su obra y su temática. Claro, no niego que si decides trabajar géneros poco comunes en la tradición venezolana se te van a cerrar puertas y tal vez debas convencer a muchos que te evaluarán con prejuicios; pero ese convencimiento debe darse a fuerza de buena escritura, y no de pretender cuotas de participación o tratos especiales, como si habláramos de una especie de escritores minusválidos. Me alegra mucho que haya autores jóvenes con ganas de deslastrarse de esa tradición bastarda que nos dejaron escritores como Uslar Pietri y todos los “notables”. Pero en ningún caso la intención de innovar es suficiente, hace falta algo más, algo llamado literatura, buena literatura para ser exactos.

    A menos, claro, que creas que existe algo como una minusvalía literaria, y que creas que los géneros merecen “apoyo” (que palabra más fea esa cuando se aplica a vainas culturales). Y sí es así, caemos en esa fea falacia tipo “apoyen al cine nacional”, “apoyemos la poesía feminista”, “impulsemos al rock, ya basta de tanto cuatro y maraca”. Y eso, mi estimado, es una real mierda. Tú no eres un minusválido, eres un escritor y no debes buscar apoyo sino convencer a tus lectores con la fuerza de lo que escribes. Nadie te tiene que leer sólo porque escribas Ciencia Ficción o literatura de género. Y más aún cuando tu concepto de literatura de género es tan limitado.

    Porque es allí donde se cae tu artículo, sobre todo en ese penoso punto final, que no es por nada pero si piensas así entonces tu criterio sobre lo que “debe” ser la literatura es bien lamentable. Fíjate, si le aplicamos tu dogma a la ciencia ficción, prácticamente hay que borrarla toda:

    Porque si no te gustan los escritores con lenguaje rebuscado y enciclopédico (por cierto, es falso que en Venezuela hoy en día haya escritores enciclopédicos, al menos yo no recuerdo a ninguno contemporáneo), entonces Asimov no merece nada.

    Si no te gustan los escritores que hablan en jerga localista, pues no te debe gustar ningún escritor gringo de ciencia ficción, ni ninguno español tampoco. Creo que esto viene dado a que confundes la traducción al español neutro con el lenguaje del escritor. Creo que leíste a los clásicos de la ciencia ficción (mal)traducidos al español y crees que escribían así. Pero no es cierto: desde Philip K. Dick hasta Arthur C. Clarke, todos los autores de ciencia ficción escribían en jerga, usaban localismos, e incluso, en el caso de un autor como Thomas N. Scortia, quien escribía en el inglés que se habla en el sur de USA (tan distintivo como el maracucho o el gocho), éste era su rasgo distintivo.

    Si no te gustan los escritores que combinan lenguaje técnico con jerga de calle, y que encima demuestren “cuán talentoso es el autor para combinar estilos tan opuestos”, pues imagínate, prácticamente te opones a todos los escritores del género que suelen combinar los tecnicismos que dan sustento científico al ambiente de sus relatos con la jerga en la que hablan sus personajes.

    Si no te gustan las metáforas ingeniosas y poéticas, pues habría que desechar, igualmente, a todos los autores del género, cuyos relatos suelen ser metáforas muy ingeniosas y cargadas de poesía sobre el ser humano, sus miedos, sus anhelos, su relación con la tecnología, el peligro de sus ambiciones, etc…

    Si no te gustan los párrafos filosóficos e introspectivos, pues mandemos al diablo casi toda la literatura de Philip K. Dick o Ray Bradbury, a quién también podemos desechar por metafórico y poético, que vaya que lo era.

    ¿No te gusta la ausencia de diálogos? Pues a ver qué hacemos con cuentos como “Sesenta años de Decpob”, de Philip José Farmer; “Los que abandonan Omelias”, de Ursula Le Guin; o esa obra maestra que es “Vendrán las lluvias suaves”, de Ray Bradbury.

    ¿No te gustan los personajes sufridos? ¡¿Y entonces?! ¿Literatura de género basada en personajes felices? Esa mierda ya la escribe Paulo Coelho. La literatura, al tratar sobre las especificidades humanas, a juro suele tratar sobre el sufrimiento. No hay literatura sin conflicto. O bueno, sí la hay, se llama autoayuda. Y, de nuevo, de cara a la ciencia ficción, prácticamente ningún escritor se salvaría, porque en la CF hasta los robots sufren. La Ciencia Ficción feliz no existe.

    ¿No te gustan los cuentos sobre el amor y sobre las relaciones personales? Entonces habrá que escribir sobre personajes que no se relacionen entre sí, y eso está bien jodido. Y, nuevamente, prácticamente hay que borrar toda la historia de la ciencia ficción.

    ¿No te gustan las ambientaciones y los escenarios pesimistas que enfatizan todo lo malo en nuestra sociedad? O.o ¿Es en serio, pana? Entonces lo primero que hay borrar son novelas distópicas como “1984” o “Fahrenheit 451”, que son representaciones, incluso más pesimistas y crueles que sus contrapartes reales, de lo malo de nuestra sociedad, proyectándolas a futuro y dibujando un porvenir horrible y deprimente, donde los libros son quemados y vivimos en una dictadura totalitaria controlada por una pantalla omnipresente. De hecho, uno de los rasgos que más critican quienes aborrecen la CF es eso: su visión pesimista y depresiva del mundo.

    Lo de los gustos de los jueces, pues ni idea, tendrías que citar casos específicos.

    Y lo último es lo peor, cito: “Historias que demuestran un elevadísimo talento y calidad literaria pero que, en el fondo, no cuentan nada”. Chamo, de pana, ¿cómo puedes decir algo así? ¿O sea, es en serio? La literatura se trata precisamente de eso, de contar algo pero hacerlo con talento y calidad, las anécdotas son para los cronistas y los periodistas. Vuelvo a mi ejemplo del principio: no se trata de qué cuentes sino de cómo lo cuentes, del valor literario de lo que escribiste. Un cuento con una anécdota sencilla vale mucho más que un cuento con una anécdota original si el segundo está mal escrito. Tú puedes escribir un cuento con robots, extraterrestres y clones, pero si está mal escrito y en contraparte alguien escribe un cuento sencillo y romántico pero muy bien trabajado, los jurados, los lectores y cualquier persona con algo de sentido común van a preferir el segundo, porque nadie quiere mala literatura bajo la excusa de que es diferente, distinta, o de que “es una mierda pero como es ciencia ficción hay que apoyarlo, porque en Venezuela nadie escribe ciencia ficción, ¡pobrecitos esos muchachos!”.

    En todo este enunciado dices varias veces (en el punto 3, el punto 4, el punto 12) que la calidad no vale nada, y allí te equivocas, porque el día en que los premios empiecen a entregarse basándose no en la calidad sino en los temas o las intenciones, todo se volverá mierda. Eso es lo más criticable de algunos concursos (como el espanto ese de las Cartas de Amor Mont Blanc, donde siempre premian mariqueras como “carta a mi cáncer” o “carta a mi abuelita muerta”).

    Ahora, ya para cerrar este comentario, yo preguntaba al principio si aquí de lo que hablábamos era de buena literatura, porque si no entonces podemos aplicar un criterio de género y los concursos serían decididos por cuotas: “el ganador de este año será un cuento fantástico, aunque es una mierda; pero es que el año pasado ganó un cuento político y este año le toca la fantasía, además el año que viene premiaremos un cuento sobre la violencia caraqueña y el siguiente le toca a la ciencia ficción”, y eso sería terrible, ¿o no?
    Finalmente, creo algo: tú no estás encasillado en la literatura de género, en lo que estás muy encasillado es en una especie de victimismo de género.
    En fin…

    Saludos.

    • Saludos John,

      Muchas gracias por tus comentarios.

      Créeme, coincido contigo en gran parte de lo que expones.

      En efecto, tal como dices “Si los cuentos son despojados de lenguaje, de introspección, de contexto social, de amor, de humanidad y de todo lo que aquí enumeras, pues no queda nada”. En eso estamos de acuerdo.

      También, es muy cierto que, hablando de ciencia ficción, es precisamente cuando tales elementos comenzaron a incluirse dentro del género, que el mismo comenzó a tener la calidad y seriedad que debía y se merecía. Sin embargo, cuando escribí lo que escribí, no me refería a la ciencia ficción y, de hecho, puedo hablar largo y tendido sobre las fallas y defectos de la CF a lo largo de los años y los autores. Soy consciente también de que, en la mayoría de los casos, es precisamente en la literatura de género donde se encuentran los peores ejemplos de literatura.

      Mi punto puedo expresarlo usando el mismo ejemplo que tú colocaste, el del cuento del niño que se tira peos. Probablemente yo también considere ese el mejor cuento frente a los otros, porque de alguna manera el autor se atrevió a hacer algo diferente y, por supuesto, con un mínimo de calidad literaria. Lo que ocurre es que, al observar los resultados de los concursos literarios, a veces pareciera, y léase bien “pareciera”, que los cuentos son sometidos a una especie de plantilla o “baremo” en la que, si no cumple con tales y cuales características, entonces no pasa a la siguiente fase. Como resultado, muchas veces encontramos cuentos que tiene cierta uniformidad, al punto de parecer haber sido escritos por la misma persona. A veces me gustaría leer cuentos que “sorprendieran” de entrada, como lo podría ser el del niño que se tira peos.

      Ojo, con esto, como lo dije en mi escrito, no desmerezco a los autores ganadores. Conozco su trabajo y sin duda ganaron porque tienen el talento, la calidad, y se lo merecen. Además, muchos de ellos han demostrado su empeño, y se han mantenido trabajando, publicando y ganando espacios. De eso no cabe duda.

      Coincido contigo en que toda literatura, para que sea buena literatura, pues, debe ser buena. Debe manejar el lenguaje, las metáforas, debe presentar buenos personajes, buenas historias, buenos diálogos. El problema, creo yo, es cuando se sobre utilizan tales recursos, que es lo que percibo cuando leo ciertos autores. De nuevo, esto se trata quizá de mi percepción, simplemente. Muchas veces un buen relato se convierte en una carga cuando la historia está empañada por un vocabulario excesivamente cuidado, por ejemplo. Una cosa le resta calidad a la otra, y viceversa.

      Sobre que “pretendes que la literatura sea validada por razones extra-literarias, algo así como la fuerza moral de lo que haces y no del cómo lo haces”, no se trata de eso tal como lo planteas, sino tratar de que, como lo dije antes, evitar se generen “plantillas” sobre las qué medir la calidad literaria, que como resultado uniformicen aquello que es bueno y que no lo es.

      Al respecto de “Vuelvo a mi ejemplo del principio: no se trata de qué cuentes sino de cómo lo cuentes, del valor literario de lo que escribiste. Un cuento con una anécdota sencilla vale mucho más que un cuento con una anécdota original si el segundo está mal escrito.”, pues por supuesto, tienes toda la razón. Si el cuento está bien contado, por muy sencilla que sea la anécdota, es mucho más valioso que cualquier experimento literario. A lo que yo me refería es que, en muchísimos casos me he encontrado con textos que parecieran más bien que el autor trata de demostrar cuán extenso y prolijo y trabajado es su vocabulario, y cuanto talento tiene para hilvanar palabras, pero como un todo, no existe una historia concreta. No ocurre nada, no transmite nada, no expresa nada. En ese sentido, difiero contigo cuando dices que “La literatura se trata precisamente de eso”. Una sucesión de palabras pomposas, un párrafo profundo y bien construido, no siempre son reflejo de buena literatura.

      Sobre lo de aplicar “criterio de género”, no me parece necesario porque bastantes concursos de género, y temáticos, existen en el mundo.

      Comentas también que “como es ciencia ficción hay que apoyarlo, porque en Venezuela nadie escribe ciencia ficción”, pues como lo sostienes, la idea no es apoyar nada solo porque nadie más lo hace. Y en mi escrito no estoy tratando de orientar la discusión en ese sentido. Yo escribo lo que escribo porque me gusta. No pretendo que a los demás les guste ajuro, o que me lean ajuro. El que quiera leerme que me lea. El que quiera darme su opinión al respecto, que lo haga con sinceridad. Tampoco pretendo hacerle creer a los demás que soy un excelente escritor. De hecho, sé que todos los que han ganado concursos en Venezuela son diez o cien o mil veces mejor escritor de lo que yo soy, y los reconozco y admiro por ello (incluyéndote). Yo seguiré aprendiendo, tanto de ellos como de los clásicos, y escribiré de la forma que mejor me parece, y que más me divierte.

      Finalmente, dices que “tú no estás encasillado en la literatura de género, en lo que estás muy encasillado es en una especie de victimismo de género.”, pues: “Modo Sarcástico On” ¡Totalmente! He sufrido tanto “bullying” literario que me he convertido en una criatura oscura, retorcida y resentida, que se esconde en los rincones abrazando libros de ciencia ficción, hablando solo, una suerte de Gollum pero con un género en vez de con un anillo “Modo Sarcástico Off”.

      De cualquier modo, resulta interesante ver que mi escrito generó record de visitas a mi blog y, además, te motivó a escribir el comentario más largo que ha recibido hasta la fecha. Ojalá tuviera más feedback al respecto por parte de otros lectores, sobre todo de aquellos que pudieron sentirse aludidos u ofendidos (y que sabía, iba a ocurrir).

      De nuevo, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer mis palabras y por darle la relevancia suficiente como para comentarla con tanto entusiasmo.

      Saludos.

      Ronald Delgado.

  2. Nandor says:

    Hola Ronald de un tiempo para acá me he interesado mucho en la literatura de ciencia ficción, como no sabia mucho al respecto comencé a buscar autores venezolanos en el genero y solo te conseguí a ti, me baje tu libro Replica hace mas de un año y no había terminado el primer relato, esta semana decidí darte otra oportunidad y realmente no me arrepiento, me ha gustado tanto que hoy he comprado tu ultimo libro. Respecto a este hilo de comentarios pienso que en parte tienes razón y lo triste es que no hay nada que hacer, incluso en España la literatura de ficción especulativa le ha costado desarrollarse en todos estos años (irónico esto siendo su obra mas famosa El Quijote). Nada raro cuando uno ve los topes de venta en Venezuela y se consigue con la virgen a los 40, confesiones en el diván o algo por el estilo. Buena idea lo de la tienda y espero que pronto se oferten mas autores.

    • Saludos.

      Gracias por tu comentario.

      Me alegro de que te haya gustado Réplica. Creo que Anómala te gustará mucho más.
      Dame tu opinión luego de que lo leas.

      Saludos y que estés bien.

      Ronald Delgado.

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