Reseña de “El Marciano”, de Andy Weir.

El-marciano-196x300La novela “El Marciano”, de Andy Weir, fue uno de los regalos que recibí la navidad pasada, y apenas la tuve en mis manos comencé a leerla. Ahora que la he terminado, me atreveré a hacer una breve reseña sobre ella.

La premisa de la historia es bastante directa y creo que todo el mundo la conoce ya: durante una misión de exploración de la NASA al planeta Marte, ocurre un accidente que obliga al equipo de la misión a abandonar el planeta, dejando en el camino a uno de sus astronautas, Mark Watney, a quien daban por muerto producto del accidente. En contra de todas las probabilidades, Watney sobrevive y, al recuperarse, se encuentra solo e incomunicado, sin esperanzas (al  menos, al principio) de ser rescatado. Valiéndose de su entrenamiento, sus conocimientos y su ingenio, la novela relata los innumerables retos a los que tendrá que enfrentarse para garantizar su sobrevivencia.

De buenas a primeras, si debo decir algo de la novela es que me recordó mucho el estilo de Isaac Asimov por tres aspectos puntuales: en primer lugar, es una novela muy técnica y bien fundamentada científicamente. Desde el primer momento se nota que el autor tuvo que investigar mucho sobre la física y la ingeniería de los viajes y las misiones espaciales (según tengo entendido, el autor es más bien un “entusiasta” de los viajes espaciales, y no trabaja para la NASA si nada por el estilo), y hay que reconocer que hizo un muy buen trabajo. La rigurosidad científica y técnica me recordó mucho, también, a las obras de Arthur C. Clarke. En segundo lugar, tal y como fue casi toda la literatura de Asimov, en este caso Andy Weir ofrece un relato muy ingenioso, lleno de soluciones ingeniosas a problemas casi imposibles. Por último, y quizá se trata éste de un aspecto flojo de la novela, es que, al igual que Asimov, el estilo del lenguaje empleado es, quizás, excesivamente sencillo y llano. Esto, por supuesto, facilita su lectura y (me atrevo a decir), ha contribuido con el éxito de la novela, pero desde el punto de vista literario, en muchas ocasiones el relato parece más bien el manual de algún artefacto que una obra narrativa.

Sin embargo, tanto en su estructura, como en la manera en la que va introduciendo a los personajes y las situaciones a las que se enfrentan, se trata de una novela muy bien escrita, bien pensada, divertida e interesante.

Si he de referirme a lo que no me gustó de la novela, puedo señalar dos cosas muy particulares que percibí durante toda mi lectura: la historia es un tanto redundante, repetitiva. Casi de principio a fin, el protagonista una y otra vez sigue una secuencia de hechos de la forma: reto o problema – imaginar solución ingeniosa – aplicar solución ingeniosa. Y en todos los casos, la búsqueda de una solución a cada problema está precedida por párrafos y párrafos de, literalmente, cálculos y estimaciones que, parafraseando, suenan como: bien, tengo 650 metros cúbicos en el Hab, y sólo dos tanques de ciento cincuenta litros de oxígeno cada uno, por lo tanto, necesito filtrar más de mil litros de CO2 y producir más de 500 litros de agua para sobrevivir 492 soles, que es el tiempo que necesito para llegar a…

Escenas como esa las verán constantemente a lo largo de la narración, lo que puede volverse tedioso a veces, a pesar de lo acertado que puedan ser los cálculos que lleva el protagonista.

Por otro lado, encontré que, tal y como está narrada la novela y presentado el protagonista, a veces pareciera que Mark Watney es una máquina de pensar y sacar cuentas, y no un ser humano con emociones. Pareciera que, a pesar de las dificultades, siempre está de buen humor y siempre encuentra la manera de resolver lo que sea sin que todo lo que le ocurre le afecte demasiado. Hubiera sido interesante que el autor explorara un poco más los efectos psicológicos y emocionales que la situación en la que se encuentra su protagonista debería producir, aún cuando se tratara éste de un astronauta entrenado y calificado. Quizá el autor se concentró mucho en lo ingenioso de la historia, dejando en segundo plano la parte emocional que, en mi opinión, podría haber dado lugar a muchas otras facetas profundas e interesantes del personaje y la narración.

Aún así, disfruté mucho el libro, sobre todo porque presenta una ciencia ficción fresca, bien pensada, entretenida y, además, esperanzadora como lo fue siempre la ciencia ficción de la generación de “Los Tres Grandes”, Asimov, Heinlein y Clarke.

“El Marciano”, de Andy Weir, bien podría calificarse como una novela de ciencia ficción dura, por su alto contenido técnico y científico pero, aún así, está escrita de tal modo que cualquier lector, estoy seguro, será capaz de disfrutar.

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